Guillermo Sleme y su concepto de vida
Asegura que su formación artística fue fundamental para poder darle vida a lo que anhelan sus clientes. Fue cantante de ópera. Fundó restaurantes temáticos, en donde la lírica tenía un papel fundamental. Vivió mucho tiempo en España. Allí fue parte de importantes compañías y logró fundar dos propias. De vuelta en Mendoza, consiguió que los sucesos sociales, tuvieran su toque especial con un alta impronta de teatralidad y arte. Hoy su empresa, Sleme Eventos, se proyecta en otras provincias y Chile.
De chico fue un artista consagrado. De grande, un empresario destacado. La vida de Guillermo Sleme estuvo siempre vinculada al arte. Desde muy joven supo que serían los escenarios en donde pasaría el resto de su vida. Estudió canto lírico y brilló en el Coro Universitario, dirigido en ese entonces por Felipe Vallesi, a quien considera uno de sus maestros. “Creo que fui el solista más joven del Coro Universitario. Empecé a los 16 años”, recuerda.
Fue el mismo Vallesi el que le recomendó que abriera sus alas y buscara en otras ciudades nuevas experiencias y conocimientos para crecer como artista. Con muy poco en su valija, dejó Mendoza y se radicó en España. Palmas de Mallorca, Madrid y Barcelona fueron las ciudades que lo recibieron y en donde se perfeccionó. En la madre patria compartió escenario con Plácido Domingo, Cavallé, y Alfredo Kraus, entre otros. “Me fui sin nada. Al principio fue muy difícil pero valió la pena todo el esfuerzo”, comenta.
Además, en España se probó por primera vez como productor de eventos. Y no le fue para nada mal. Fundó uno de los primeros restaurantes líricos. La idea era novedosa para la época: fusionar la gastronomía con la opera. Así, camareros y artistas se mezclaban entre los comensales para brindar shows únicos. De a poco, sus ideas fueron formalizándose y creó dos empresas: la compañía Ópera Star y la Compañía Ópera Konsert. Sus presentaciones llegaron a diferentes ciudades de España y del resto de Europa.
Pero no se quedó quieto. Decidió traer sus proyectos a la Argentina y volver a Mendoza. En su tierra, Guillermo quiso plasmar toda su experiencia en la puesta en marcha de shows únicos e increíbles.
En menos de tres años, Sleme Eventos, se convirtió en sinónimo de grandes producciones. Guillermo aportó para que cumpleaños, casamientos y cualquier tipo de presentación que se hiciera en la provincia fuera distinta y que llamara la atención de principio a fin.
High; ¿Cómo definirías tu trabajo?
Guillermo Sleme: Nosotros hacemos que los sueños se hagan realidad. Convertimos en algo tangible aquello que el cliente sueña.
H: ¿Cómo se logra esa tarea que parece muy difícil?
GS: Con experiencia y un gran equipo. Y nosotros tenemos ambas cosas. Tengo un back up de vestuario y zapatería única en Mendoza. Podemos hacer presentaciones de todo lo que se te ocurra. En cumpleaños de 15 hemos recreado a Pocahontas, Los locos Adams y hasta Charlie y la fábrica de chocolates y Piratas del Caribe. Armamos un barco gigante de donde salió la homenajeada. La gente no lo podía creer. Nuestra imaginación no tiene límites.
H: Muchas veces cuando uno organiza un evento tiene miedo a fallar, a quedar mal ¿Te lo dicen tus clientes?
GS: Cada uno puede soñar lo que quiera que nosotros lo convertimos en realidad. Muchas veces se piensa que la gente pueda llegar a pasar un momento difícil o que pueda quedar ridículo. Pero para nada. Cuidamos todos los detalles. Acompañamos al cliente en cada paso de la organización del evento. Por ejemplo, hasta estudiamos con él el guión y ensayamos su participación. A los protagonistas los elevamos con un gran nivel de excelencia.
H: ¿Cuáles son los objetivos para Sleme para este año?
GS: Hoy nuestra empresa ya está consolidada con Sleme fotografía y video, Sleme catering y Sleme Living. Además, estamos haciendo cosas en Buenos Aires, San Luis y San Juan. Queremos empezar en Chile. Tengo ganas de hacer producciones infantiles para teatro. Y, como meta personal, me gustaría participar en alguna Vendimia.





